Salvoconducto de 1936: dos hermanas rumbo a San Juan de Luz vía Alicante y Marsella
Dos documentos de 1936 autorizan una salida de España
Este salvoconducto está formado por dos piezas separadas:
- Un documento del Estado Mayor del Ministerio de la Guerra autorizando a dos hermanas a viajar a San Juan de Luz, vía Alicante y Marsella. Fechado el 25/09/1936.
- Un certificado del Cónsul General de Austria solicitando colaboración de las autoridades y confirmando que las dos hermanas (sus cuñadas) emprenden viaje a Alicante. Fechado tres días después: 27/09/1936.
Beneficiarias: dos hijas de un miembro del Tribunal Supremo de la República.
Derecho obtenido: abandonar España con destino a San Juan de Luz, localidad francesa situada a escasos 16 km de la frontera de Irún. En resumen: derecho a salir libremente de España.
1. Salvoconducto del Estado Mayor
El documento autorizaba el desplazamiento durante un plazo muy estricto:
"sirviendo esta autorización durante tres días."
Firmaba el salvoconducto Manuel Estrada Manchón, recién nombrado por Largo Caballero como Jefe del Estado Mayor Central. Poco después asumiría el control del servicio de inteligencia militar de la República. Tras la derrota republicana terminaría sus días exiliado en México.
2. Certificado del Cónsul General de Austria
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| Consulado de Austria en Madrid. |
El consulado de Austria en Madrid emite el segundo documento:
“las señoritas Isabel y Dolores (...) hermanas políticas del Sr. Encargado de Negocios y Cónsul General de Austria.”
“Esta legación ruega a las autoridades españolas se sirvan facilitarle todos los medios necesarios para llegar sin ninguna dificultad a su destino.”
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| "las señoritas Isabel y Dolores (...) hermanas políticas del Sr. Encargado de Negocios y Consul General de Austria." |
El certificado, firmado por el Der GeneralKonsul el 27 de septiembre, aparece tres días después del salvoconducto del Estado Mayor. Coincide exactamente con el día en que caducaba la autorización del Gobierno republicano.
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| Certificado firmado por el "Der GeneralKonsul" el 27 de Septiembre. |
Todo apunta a que la partida de las dos “señoritas” tuvo que retrasarse por alguna circunstancia desconocida. Los testimonios de la época confirman que este tipo de salvoconductos tardaban días en prepararse, y lo más probable es que el certificado del cónsul actuara como aval extranjero para un salvoconducto ya fuera de plazo. Los barcos no siempre esperaban a todos los viajeros.
Contexto histórico
Se estima que unas 8.000 personas buscaron refugio en embajadas de Madrid. Eran perseguidos por el clima de revolución social tras el golpe de Estado en zona republicana, aunque también hubo republicanos que se refugiaron cuando parecía inminente la entrada de los nacionales en Madrid.
El asilo diplomático, de tradición latinoamericana, permite que una legación extranjera acoja temporalmente a perseguidos políticos. El Derecho Internacional reconoce la inviolabilidad de las legaciones, lo que las convierte en pequeños territorios intocables para la policía del país anfitrión.
Esa inviolabilidad, sin embargo, no puede invocarse en casos de aplicación regular de la ley por tribunales ordinarios.
El ejemplo más reciente y mediático es Julian Assange, refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, precisamente un país iberoamericano: no es casualidad.
La embajada de Chile fue la que más asilados llegó a albergar: alrededor de 2.000 personas. Para alojarlas tuvo que alquilar pisos y locales adicionales.
“La vida que se lleva aquí dentro es inconcebible: rivalidades, intrigas, amoríos, chismes, escándalos... Anoche, la borrachera de la juventud fue general.
No siento un ambiente de humildad, ni de gratitud, ni de fervor, ¡no.! Es más bien de crítica, de ironía, de irritación y de hastío, todo ello revestido de pavor.”
(Diario de Carlos Morla Linch, Encargado de Negocios de la Embajada de Chile)
Algunos privilegiados lograban salvoconductos para abandonar la zona republicana, normalmente fruto de negociaciones puntuales entre los dos bandos. La mayoría, sin embargo, permaneció encerrada en las embajadas hasta la entrada de las tropas de Franco en Madrid.
En los primeros acuerdos de intercambio, los hombres aptos para las armas debían comprometerse a salir de España y no regresar para unirse al bando contrario. La experiencia demostró que esa promesa era papel mojado.
La Ley de Responsabilidades Políticas (febrero de 1939) instaurada por el nuevo régimen consideraba motivo de responsabilidad:
“haber salido de la zona roja después del Movimiento y permanecido en el extranjero más de dos meses...”
Cuando el Gobierno republicano huyó a Valencia, con los sublevados entrando en los primeros barrios occidentales de Madrid, las embajadas quedaron en un vacío legal evidente. El propio Morla Linch recogía la incertidumbre:
“Las radios facciosas dicen que el Gobierno prepara su huída... ¿Qué hará entonces el Cuerpo Diplomático? ¿Tratar con un Gobierno ocupante de la capital y hacer caso omiso del llamado legal que se ha trasladado a otra parte?”
Las embajadas que acogieron asilados fueron las de Chile, Argentina, Cuba, Honduras, Noruega, Panamá, Paraguay, Suiza (bajo bandera argentina), Suecia, Bolivia, Colombia, Rumanía, Grecia, Brasil y Perú.
Inglaterra y Estados Unidos se negaron a ejercer el asilo diplomático, aunque sí protegieron discretamente a ciudadanos vinculados con ellos y ofrecieron ayuda en evacuaciones desde otras embajadas.
Hubo registros e incautaciones de sedes diplomáticas a manos de patrullas milicianas. Uruguay llegó a romper relaciones después del asesinato de dos hermanas del cónsul.
El Gobierno, preocupado por la imagen internacional de descontrol, intentó reparar estos incidentes en la medida de lo posible.
“Invito a un guardia de la Embajada de Cuba. Me cuenta que un tiro que se habría disparado desde sus balcones [...] sería un bulo de los periódicos que buscan pretextos para justificar el asalto de las representaciones diplomáticas, que creen llenas de fascistas que formarán más tarde la quinta columna.”
Certificado firmado por el "Der GeneralKonsul" el 27 de Septiembre.
En algunas sedes diplomáticas se dieron casos de enriquecimiento ilícito mediante venta de pasaportes falsos o refugio a cambio de dinero. Las embajadas de Turquía y Finlandia llegaron a acoger quintacolumnistas, motivo por el que fueron asaltadas.
Alemania, que inicialmente dio refugio, cerró pronto su legación en Madrid tras reconocer oficialmente al Gobierno de Burgos. Parte de sus asilados fueron trasladados; otros, detenidos.
La embajada soviética, abierta en agosto, rehusó prestar asilo diplomático argumentando que se trataba de una institución típicamente iberoamericana. No recibió a nadie y quedó cerrada tras la guerra. Las relaciones diplomáticas no se restablecieron hasta 1964.
La ruta de escape más habitual desde la zona republicana consistía en embarcar en un puerto mediterráneo rumbo a Marsella. Ya en Francia, los fugitivos subían a Hendaya, cruzaban a Irún y, desde ahí, viajaban a Burgos. Madrid y la capital del bando sublevado quedaban separadas por más de 2.000 km de trayectos obligados por la guerra.
Los que no se sentían seguros ni en la zona republicana ni bajo la protección del bando sublevado, como Gregorio Marañón o Clara Campoamor, tomaron el camino directo del exilio.





