Elecciones de 1933: la victoria de la derecha.

Todas las mujeres han ido a votar

Las elecciones de 1933

Las elecciones de 1933 se consideran las primeras auténticamente democráticas de la historia de España. Las primeras en las que se permitió votar a la mujer.

Fueron las elecciones más limpias de todas las celebradas hasta esa fecha. No fueron protestadas por nadie. Algo insólito en la España de la época. Tanto, que no volvió a repetirse el fenómeno hasta 1977.

Elecciones de 1933: las primeras elecciones de masas

La participación fue masiva a pesar de que los anarquistas pregonaron la abstención con amenazas. Votó cerca del 68% del electorado.

La radio empezaba a ser popular. Los transistores desaparecían de los escaparates porque la gente quería escuchar los mítines en directo. Los que no podían permitirse el lujo, bajaban a la taberna a escucharlos.

Se utilizó por primera vez el “cinematógrafo”, el mailing, octavillas, carteles de colores y hasta globos aerostáticos para difundir propaganda electoral.

Una cantidad de propaganda desconocida hasta entonces. Todo muy moderno, pero tambien acompañada de mucho tópico y polarización (como siempre).

La campaña se saldó con cerca de 30 muertos, si bien son cifras que pueden considerarse "normales" para la época. La jornada electoral se celebró sin incidentes, gracias al enorme dispositivo que la Dirección General de Seguridad desplegó ese día. Efectivos de guardia civil, de asalto y policías municipales, apatrullaron las calles para que "la fiesta de la democracia" se realizara sin incidentes.

Grandes colas para ir a votar en 1933
Comisionados de los partidos servían meriendas a sus afiliados durante la larga espera en la cola (Ahora, 23/11/1933)

El mes anterior se había formado un Gobierno "de concentración" creado a propósito para organizar los comicios

¿Motivo?

Los partidos no se fiaban los unos de los otros. La fórmula "gobierno de concentración" facilitaba que se vigilaran entre ellos para que ninguno pudiera usar el aparato estatal en beneficio propio.

El vuelco electoral de las elecciones de 1933

Lo más sorprendente fueron los resultados.

Las elecciones de 1933 cambiaron radicalmente el mapa parlamentario que había dejado las primeras elecciones respublicanas del 31.

¿Motivo?

La debacle electoral de Azaña y los partidos que habían gobernado con él.

La peor parte se la llevaron los partidos de nuevo cuño. Los que habían florecido al final de la Monarquía. Las caídas fueron más acusadas cuanto más se habían identificado con las políticas marxistas.

Veamos:

El partido Republicano-socialista pasó de los 59 escaños en 1931 a 3 escaños en 1933. Su líder Marcelino Domingo (exministro de Agricultura y padre de la mítica Reforma Agraria) se quedó sin escaño.

Llamativo.

Se supone que Don Marcelino debería haber recibido el voto de millones de campesinos agradecidos.

Pues no te pierdas lo de Azaña: Acción Republicana pasó de 25 a 5 escaños. 

Después de dos años ocupando la presidencia del Gobierno, el político republicano más admirado de la actualidad no consiguió sacar acta de diputado por Madrid.

Tuvo que aceptar un hueco que le hizo su amigo Indalecio Prieto en las listas del PSOE por Bilbao. Azaña sabía que no iba a comerse un rosco en su propia ciudad. Sacó 46.027 votos.

Para que te hagas idea de su "popularidad": el menos votado de los socialistas (Hernandez Zancajo) sacó 135.671 votos y el menos votado de las derechas (un tal Larramendi) sacó 130.594.

Azaña renunció a presentarse en la segunda vuelta y... ¿adivinas para quien pidió el voto a sus acólitos?.

No sé que opinaras tú, yo veo normal que los del PNV le acusaran de ser el "cunero" del P.S.O.E. por Bilbao.

El P.S.O.E. salió reforzado, particularmente en sus zonas tradicionales de implantación. Sin embargo, les perjudicó la ley electoral de 1933 que ellos mismos habían creado.

Me explico:

Se presentaron en solitario pensando en sacar 30 escaños más que en 1931. Sin embargo, acabaron perdiendo 57 en las circunscripciones donde se presentaron en coalición con Azaña.

Pasaron de 115 a 58 escaños.

E.R.C. perdió 12 escaños en Cataluña y los galleguistas de la O.R.G.A. con Casares Quiroga (exministro de Interior) a la cabeza, perdieron 9 escaños. 

De la flamante “conjunción republicano-socialista” que había arrasado en las elecciones de 1931, el único que salvó los muebles fue el Partido Radical de Lerroux que pasó de 90 a 102 escaños.

No obstante, la subida de 12 escaños les supo a poco. Se suponía que iban a recoger la mayor parte del voto descontento que finalmente fue a parar a la derecha.

Los radicales representaban el republicanismo histórico. Su líder Alejando Lerroux había sido el político más votado de la coalición republicano-socialista en las primeras elecciones republicanas (el voto era nominal); sin embargo, abandonó pronto la coalición renegando de la excesiva influencia marxista en el Gobierno de Azaña.

Se tiraron todo el primer bienio acusando a Azaña de ser una marioneta en manos de los socialistas. No obstante, el tiro les salió por la culata. El pueblo juzgó incongruente su actitud: a pesar de hacer oposición, los radicales habían votado a favor de las leyes del primer bienio que más habían cabreado al pueblo.

Carteles de propaganda electoral en Madrid
"No queda lugar que no esté cubierto por hojas y carteles electorales" (Ahora, 14/11/1933)

Elecciones de 1933 y cálculos electorales

Republicanos y socialistas acabaron la legislatura como el rosario de la aurora. Les perjudicó presentarse por separado.

Aprobaron una la ley electoral pensada para que los "auténticos sostenedores del Régimen" (o sea: ellos) se perpetuaran en el Poder presentándose juntos a las elecciones.

Se confiaron demasiado. Pensaron que nadie conseguiría sacar el 40% de votos que impusieron de listón para salir diputado en primera vuelta. 

Querían medir fuerzas antes de pactar alianzas. Esperar a la segunda vuelta para exigir cada uno un número de puestos acorde a sus apoyos.

El tiro salió regulero.

No calcularon la avalancha que se les venía encima. Republicanos y socialistas acabaron siendo víctimas de la disparatada ley electoral que ellos mismos habían creado. 

La oposición consiguió vencer en primera ronda en 40 de las 60 circunscripciones. De se adjudicaron 377 escaños de un total de 473:

  • Las derechas se quedaron con 206 escaños (47% de los votos).
  • El centro (los radicales): 112 escaños con el 20%
  • Las izquierdas 59 con el 33%.

En las circunscripciones donde hubo que ir a segunda vuelta, los radicales, al contrario que en 1931, se unieron con republicanos moderandos y derechistas.

Entre todos arramblaron con otros 62 escaños, frente a los 32 que consiguieron los partidos de izquierda.

A lo mejor estás pensando que la ley electoral republicana es un lío.

Si no entiendes el tope del 40%, las dos vueltas, y el insensato reparto de escaños, puede que te interese mi artículo dedicado a la ley electoral de la II República. Al menos entenderás por qué las elecciones republicanas siempre las ganaron "frentes", "conjunciones" o "coaliciones" electorales.

La complejidad del sistema electoral es la causa de las pequeñas diferencias que se observan entre los recuentos de los distintos historiadores. Sin embargo, la visión global no cambia: sólo un tercio de los votantes respaldaron a los partidos que habían gobernado con Azaña.

La coalición de partidos que ganó las elecciones de 1933 se llamaba Frente de derechas o Frente antimarxista.

Si en 1931 arrasó la coalición "Republicano-socialista" esta vez la victoria rotunda fue para el "Frente de derechas".

Y te preguntarás:

¿Cuál es el motivo de este bandazo electoral?

Teorías sobre la victoria electoral de las derechas en las elecciones de 1933

Desde mi punto de vista, la oposición recogió los votos de una ciudadanía que estaba hasta las narices de las “políticas anticlericales y socializantes del Gobierno” (como se decía en aquellos tiempos).

Sin embargo, el lobby historiográfico dominante se empeña en interpretar los resultados de 1933 como una “distorsión" de la voluntad popular.

Veamos:

1) Teoría del voto envenenado por el confesionario.

Esta teoria es un clásico. Básicamente consiste en culpar a las mujeres.

Declaraciones electorales de Clara Campoamor para Heraldo de Madrid en noviembre de 1933
Clara Campoamor (no revalidó escaño) culpa del fracaso a los partidos republicanos de izquierda por "haber desairado a la mujer" manifestándose "tenaces enemigos del voto femenino" (Heraldo de Madrid 25/11/1933)

Según esta visión, la inmensa mayoría de nuestras abuelas eran unas meapilas ignorantes que votaban al dictado de las sotanas.

El lobby no quiere aceptar que los españolitos se movilizaron contra unas las leyes sectarias, persecutorias y absurdas que prohibían las procesiones, romerias y exigían solicitar autorización administrativa para realizar entierros católicos.

La ciudad de Sevilla no pudo celebrar la Semana Santa hasta después de estas elecciones.

Por no hablar del paro creciente, la crisis económica y los miles de votantos, votantas y votantes molestos con el cierre obligatorio de los colegios religiosos que amenazaba con dejar a sus hijos sin escuela.

El Alcalde de Munguía es multado por asistir a un acto religioso (La Libertad 3/01/1932)

2) Teoría del camelo electoral.

Según esta teoría las elecciones de 1931 cogieron a "las derechas" sumidas en una especie de "parálisis y desconcierto". Gracias a esta "apatía", el pueblo quedó con  las manos libres para dar una victoria rotunda a la coalición republicano-socialista.

En cambio, en 1933 la derecha se había reorganizado y compró la voluntad popular gracias a una habilidosa campaña electoral untada con grandes cantidades de dinero.

En resumen: la "oligarquía explotadora" se cameló al pueblo ignorante para seguir chupándole la sangre.

Vale.

Estas tesis pasan por alto que, a finales de 1933, la mayoría de los caciques se habían convertido en fervientes republicanos adaptándose a la nueva situación. Los que no habían querido pasar por el aro fueron sustituídos por elementos afines.

Al fin y al cabo esto es España, en el siglo pasado, pero España.

El alcalde socialista de Campo de Criptana notificó esta mañana la imposición de un centenar de multas de 5 pesetas por dar vivas a la Virgen Patrona del pueblo.
"El alcalde socialista de Campo de Criptana notificó esta mañana la imposición de un centenar de multas de 5 pesetas por dar vivas a la Virgen Patrona del pueblo." (El Siglo Futuro, 20/04/1932. Pág.2)

Por otro lado, la nueva ley electoral promovía las grandes circunscripciones electorales. Esto obligó a practicar un tipo de campaña muy distinta a las anteriores en la que los caciques perdieron influencia. 

Fue una campaña electoral dirigida a sectores de población más amplios, con intereses más dispares de lo que venía siendo costumbre. Un nuevo tipo de campaña donde la venta de favores personales era menos eficaz que antaño.

Sea como fuere, el hecho es que un jovencito Gil Robles y su equipo supieron adaptarse mejor al nuevo mapa electoral.

Fue una campaña de gran movilización y participación ciudadana. Las derechas formaron un "Comité de Enlace" que coordinó a los socios de la coalición con una campaña inovadora y muy bien organizada.

Prensa adicta, asociaciones sociales, incluso ciudadanos particulares cedieron locales, vehículos, y todo tipo de medios para hacer campaña a favor de las derechas.

La prensa habla de colas para hacer donativos en las sedes de los partidos. Se tuvieron que habilitar números de cuenta con el mismo fin.

Lo curioso es que, para aflojar los bolsillos del personal, ponian como ejemplo la ingente cantidad de pasta que manejaban los socialistas. No olvidemos que el P.S.O.E. contaba con los fondos del millón y pico de afiliados de la todopoderosa UGT.

3) Teoría del abstencionismo anarquista.

Esta versión explica la derrota gracias a la abstención de los anarquistas que (supuestamente) restó votos a la izquierda.

¿Problema?

Que pasan por alto el 68% de participación.

Verás.

Es seguro que los anarquistas jamás votarían a la derecha, pero lo que habría que preguntarse es: ¿por qué se quedaron en casa?.

Es un hecho: los anarquistas de 1933 tampoco hubieran votado a los socialistas, ni a los republicanos burgueses, por muy de izquierdas que fueran.

Ni siquiera se molestaban en presentar sus propios candidatos.

El anarquismo español soñaba con destruir cualquier forma de organización estatal "opresora", ya fuera monarquía, república y hasta el mismísimo soviet. Para que te hagas una idea: tildaban a los socialistas de "contrarevolucionarios" y "socialfascistas".

El diario cenetista "Solidaridad Obrera" acusa a los socialistas de crear malestar social
"Solidaridad Obrera" portavoz de la C.N.T., acusa a los socialistas de "traidores" y "dictadores".  (17/01/1933)

Poca gente sabe que durante el bienio "progresista", los socialistas se llevabaron a matar con comunistas y anarquistas. Con Largo Caballero como Ministro de Trabajo la UGT no paró de dar estopa a la CNT, el sindicato rival.

Lo de llevarse a matar es literal, si no me crees, te pongo ejemplos:

  1. La destrucción a cañonazos de Casa Cornelio en la semana sangrienta sevillana de 1931.
  2. Las deportaciones de anarquistas a Guinea ―sin juicio previo―, tras la revuelta del Alto Llobregat en 1932.
  3. Los famosos sucesos de Casas Viejas en enero de 1933.
  4. Según Solidaridad Obrera del 14/04/1934, al final del bienio progresista había 15.000 obreros en las cárceles.

Y yo me pregunto... ¿Que votarían las mujeres de esos 15.000 obreros encarcelados?

La "bolchevización" de Largo Caballero es posterior: coincidió ¿casualmente? con su salida del Ministerio de Trabajo tras estas elecciones.

El acercamiento del PSOE a comunistas y anarquistas empieza a fraguarse precisamente tras la debacle sufrida en estas elecciones y acabó cristalizando en las de 1936.

El buen rollo entre las organizaciones proletarias fue inexistente durante la primera legislatura de la II República.

El periodico La Tierra protesta por la persecución de anarquistas
El periódico anarquista "La Tierra" denuncia la clausura de las sedes sindicales de la CNT y las deportaciones de sus dirigentes. (1/02/1932)

*   *   *

De una forma u otra, todas estas teorías intentan negar un hecho: la sociedad española rechazó unas políticas que hoy nos venden como "progresistas" y "avanzadas" del primer bienio republicano.

Lo cierto es que, en sólo dos años, la República había perdido el prestigio y entusiasmo iniciales.

Les cuesta reconocer que los españoles rechazaron las bondades de las políticas progresistas de Azaña y sus socios socialistas.

Entonces...

¿Significa que nuestros abuelos se volvieron "fachas" de la noche a la mañana?

Para nada.

¿Monárquicos quizás?

Tampoco.

Aunque las izquierdas tachaban de "cavernícolas", "monarquizantes" y "fascistas" a todo el que no estuviera con ellos, lo cierto es que la restauración de la monarquía nunca estuvo en el programa del "Frente de derechas".

Colegio del Convento de las Maravillas de Cuatro Caminos destruido por las llamas. (Ahora. 13/05/1931. Pág. 11)

Elecciones de 1933: un voto de repulsa

Las elecciones de 1933 significaron un voto de repulsa a las políticas de los primeros dos años y medio de República.

En cierto modo, conservan un paralelismo con las municipales de 1931.  En aquella ocasión, más que a favor de la República, las masas apolíticas (hoy diríamos “indecisos”) votaron contra de los errores y excesos de la monarquía de Alfonso XIII.

Hay que tener presente que votar al “Frente de Derechas” en 1933 no significaba dar la victoria a una orientación política concreta.

La coalición antimarxista recogió los votos de una protesta.

El pueblo votó contra un Gobierno que hizo subir el paro a la misma velocidad que la violencia social.

Un Gobierno que lejos de conformarse con un Estado aconfesional, se dedicó a redactar leyes persecutorias contra la Iglesia.

Un gobierno que había sembrado el caos en el sector agrario.

Un Gobierno que se pasaba por el forro los derechos recogidos en la Constitución por obra y gracia de la Ley de defensa de la República.

Se trata de un voto de negación que no permite saber a favor de qué se votaba. El “Frente de derechas” era un variopinto grupo de partidos con muy poco en común. Una coalición donde el concepto "derecha" solo suponía una posición en relación con los demás.

Han triunfado las derechas.
Nótese que el titular del periódico "Ahora" tras las elecciones anuncia el triunfo de "las derechas", la prensa no informa de la victoria de un partido político concreto.

El Frente de Derechas: una coalición coyuntural para ganar las elecciones

El Frente de Derechas fue una coalición exclusivamente diseñada para ganar las elecciones. Sus integrantes solo tenían una cosa en común: su oposición al marxismo y la lucha de clases.

Veamos.

Composición del Frente de Derechas:

1) Partido agrario

El Partido Agrario era un variopinto grupo de diputados que tomaron por bandera la defensa de los pequeños y medianos agricultores contra el desbarajuste que creó la Reforma Agraria.

Lo formaban antiguos liberales que se habían opuesto a la Dictadura de Primo de Rivera.

En los Agrarios convivían republicanos como Royo Villanova (se hizo popular por su campaña contra del Estatuto de Cataluña), junto a monárquicos recalcitrantes como el Conde de Romanones (único diputado que defendió a Alfonso XIII ante la Comisión de Responsabilidades Políticas en el Parlamento).

2) La C.E.D.A.

Los Agrarios estaban a la izquierda de la C.E.D.A. (Confederación Española de Derechas Autónomas), que a su vez constituían un popurrí de pequeños partidos de ámbito regional y comarcal (el más importante Acción Popular).

Un variopinto grupo de elementos conservadores que fue enrolado Gil Robles con los auspicios del Vaticano durante el primer bienio.

Se declaraban democristianos, aceptaban un Estado aconfesional y acataban públicamente la legalidad Republicana. No obstante, les parecía inaceptable la persecución eclesiastica del artículo 26 de la Constitución y exigían su inmediata reforma.

3) Renovación Española

Renovación Española estaba más a la derecha de la C.E.D.A. Fruto de una escisión en Acción Popular, aspiraban a restarurar la monarquía y se negaban a jurar la Constitución republicana.

El partido reunía a monárquicos alfonsinos: antiguos mauristas que se habían prestado a colaborar con la Dictadura de Primo de Rivera.

No se declaraban abiertamente fascistas ―espacio que ocupaba la Falange―, pero consideraban fracasada la democracia y simpatizaban con fórmulas totalitarias como única vía para acabar con la lucha de clases "destructora del orden social".

Su presidente era Antonio Goicoechea, pero su líder natural era Calvo Sotelo, el exministro de Hacienda con Alfonso XIII que tuvo que presentarse a las elecciones desde el exilio en París

No le dejaron volver a España hasta cinco meses después de estas elecciones, tras la aministía de 1934.

4) Falange Española

Más a la derecha de Renovación Española estaba la recién nacida Falange (fundada dos meses antes de estas elecciones).

Su líder, Jose Antonio, era hijo del fallecido Dictador. Era el único partido que se declaraba abiertamente fascista.

Hitler y Mussolini se habían iniciado en política militado en el socialismo. Sus primeros seguidores provenían del proletariado descontento y excombatiente de la Primera Guerra Mundial.

Sin embargo, los obreros españoles no habían pasado por la experiencia de la guerra, y no terminaban de fiarse de la versión "pija" ―para entendernos― del fascismo español creado por un grupo de "señoritos".

El falangismo (igual que el comunismo) tuvo poco apoyo electoral durante la República. Ambos partidos se convirtieron en fenómenos de masas una vez iniciada la guerra.

Pensarás, menudo cóctel... 

Ojo, que no he acabado.

5) Comunión Tradicionalista

También formaba parte de la "Unión de Derechas" la Comunión Tradicionalista.

Eran los descendientes del Carlismo: monárquicos absolutistas que venían apoyando la rama Carlista oponente de la Alfonsina desde principios del XIX.

Más cerrados que el culo de una muñeca.

6) La Lliga Catalana.

Los catalanistas conservadores de toda la vida también se apuntaron al carro.

Durante la monarquía se llamaban "Lliga regionalista" pero cambiaron a “Lliga Catalana”, más acorde con los nuevos tiempos. Su líder era Francisco Cambó, el último Ministro de Hacienda que tuvo Alfonso XIII.

Republicanos de circunstancias: lo único que les disgustaba del Estatut de Maciá era que no lo habían negociado ellos. 

Propaganda electoral en Madrid - 1933
Propaganda electoral en la madrileña fuente de Neptuno.

*   *   *

Una coalición de republicanos junto a monárquicos, estos divididos en dos ramas dinásticas. Demócratas junto a totalitarios. Reaccionarios junto a liberales. Centralistas junto con autonomistas... eso sí: todos conservadores antimarxistas.

¿Qué podía salir mal?

Aunque se presentaban unidos, no lo hicieron de forma homogénea: las candidaturas se formaron en función del arraigo que tenía cada uno en sus circunscripciones.

Un lío.

Seguramente estés pensando que con semejantes compañeros de cama era difícil llevar un programa político a buen puerto.

Efectivamente, ni falta que hacía.

Veamos el programa de la Coalición:

  • Una amplia amnistía política general "con la misma generosidad que le fue concedida a los responsables del movimiento revolucionario de 1917" (Se referían a la última amnistía concedida por Alfonso XIII a los líderes del P.S.O.E. )

  • Reorganización de la economía. En particular el caos provocado por la reforma agraria en el campo, el sector económico más importante en aquella época.

La aministía no iba exclusivamente dirigida a la derecha (Solidaridad Obrera, 14/04/1934)

Este era el programa "de mínimos" que votaron masivamente los españoles a finales de 1933.

Sin embargo, el "frente único" se disolvió como un azucarillo en el café. Cada uno tiró por su lado antes de que se abrieran las nuevas Cortes.

Lo de siempre:

"prometer y prometer hasta meter, y una vez metido, a olvidarse de lo prometido"

Esto lo explico mejor en el capítulo dedicado a Gil-Robles.

No hay comentarios:

Publicar un comentario