Buscando a el "Caballero Audaz": el azote de la Segunda República.
El enigma del Caballero Audaz: la biografía silenciada de un escritor incómodo
Mi primer tropiezo con el “Caballero Audaz” ocurrió cuando menos lo esperaba. Estudiaba el asesinato de Calvo Sotelo , uno de esos episodios que te obliga a rebuscar en hemerotecas polvorientas, cuando me encontré con un detalle extraño: ABC mencionaba que un tal “Caballero Audaz” estuvo junto al cadáver en el cementerio de La Almudena , antes de que las autoridades sellaran la zona y vetaran a la prensa.
No era un nombre común, no pertenecía al círculo político estrecho de Calvo Sotelo. Era una mota. Un alias usado con una familiaridad que daba a entender que ese personaje era muy conocido en su tiempo.
¿Qué pintaba un escritor, un periodista, allí, antes que nadie? ¿Por qué su presencia se trataba como algo natural?
La única forma de entenderlo era investigar quién estaba detrás de aquel apodo. Y entonces apareció la sorpresa: “Caballero Audaz” era José María Carretero Novillo , un escritor que, aunque hoy resulta prácticamente invisible, fue un verdadero fenómeno editorial y periodístico en la primera mitad del siglo XX.
Y sí, ya sé lo que parece: si fue tan popular, ¿por qué no lo conoce nadie? Buena pregunta, cuya respuesta anticipa el tono inquietante de toda su trayectoria.
El ascenso de un superventas sepultado por la historia
José María Carretero no perteneció a ninguna “generación literaria”, no era un músico del 98 ni un poeta del 27, ni un modernista de manual. Fue, simplemente, un hombre que vendió más libros que la mayoría de ellos. Y lo hizo con un instinto comercial y una habilidad narrativa que hoy muchos considerarían puro marketing avant la lettre .
Cuando apenas tenía doce años, la filoxera arruinó las viñas de la familia en Montilla. Sus padres lo envían a Madrid a buscarse la vida.
Su carrera periodística comenzó en 1906, cuando lo envió a cubrir la boda de Alfonso XIII para El Globo . Mientras los veteranos se ocupaban de los momentos solemnes en el Palacio y la Basílica de S. Jerónimo, él debía limitarse a registrar el ambiente popular.
El destino decidió darle protagonismo: estuvo junto al atentado de Mateo Morral , viendo estallar la bomba oculta en un ramo de flores. Su “tarea secundaria” se convirtió en una de las primicias del año.
Años después, en 1912, adoptó el seudónimo “Caballero Audaz”, sugerido por la viuda de Canalejas. Al principio fue un simple truco para escribir en varias publicaciones al mismo tiempo sin que parecieran escritas por la misma pluma, pero pronto se transformó en su marca personal.
Dejó de ser Carretero para convertirse en un personaje: el periodista que lo sabía todo, que llegaba antes que nadie, que se colaba en salones, teatros, despachos y palacios con la naturalidad de quien abre la puerta de su casa.
Su figura ha despertado poco interés (por no decir ninguno) entre los expertos en historia; sin embargo, en ambientes periodísticos, se le considera (con toda justicia) “el confesor del siglo” . El catedrático de comunicación Antonio López Hidalgo , autor del principal estudio sobre él, lo llamó “el maestro del interviú” , modalidad periodística de la que fue pionera en España.
Carretero definió su oficio en una frase que resume toda su trayectoria: “Diseccionador de lo ajeno”.
Sus entrevistas son crónicas pequeñas humanas donde retrata al personaje y al ambiente. Un estilo narrativo, ágil y fresco, que sigue funcionando 100 años después .
“En ellos están todos los valores hispanos de mi época, sin distinción de banderías, ni matices de partidismo. (..) cuantos acarició la fama, doró el prestigio o puso en alto la actualidad fueron examinados por mí”.
Un desfile de personajes históricos bajo su pluma.
Su lista de entrevistados parece una antología del siglo XX:
- Pablo Iglesias (el fundador del PSOE)
- Benito Mussolini
- Trotsky
- Julián Besteiro
- Valle Inclán
- Unamuno
- Emilia Pardo Bazán
- Manuel de Falla
- Pastora Imperio
- Ramón y Cajal
- Manolete
- Hitler
Y muchos más. Cientos.
Carretero tenía acceso a todo ya todos. Sus tres grandes series, Lo que sé por mí (con prólogo de Galdós), Galería y El libro de los toreros , son un catálogo vivo de la cultura y la política españolas de su tiempo.
“Yo no adopté esta postura por alcanzar popularidad ni por cosechar pesetas, sino por curiosidad y gusto en escudriñar vidas ajenas”.
Un novelista con ventas astronómicas.
Sobre su narrativa, Galdós escribió:
“No creo que entre los jóvenes que triunfan, haya otro escritor que aventaje a El Caballero Audaz en amenidad, interés, elegancia y soltura.”
En los felices años veinte sus novelas, sobre todo las de corte sentimental o erótico, fueron auténticos best-sellers. Hoy pueden resultar casposas, pero, en su época, supusieron un desafío frontal al puritanismo reinante. Y lo petaron. Literalmente:
- Se tradujeron al inglés, italiano y francés.
- Se vendieron por decenas de millas.
- Varias fueron adaptadas al cine.
Entre ellas, La Bien Pagá , El Jefe Político , La Sin Ventura y la extraordinaria La Venenosa , que catapultó a Raquel Meller.
volvemos al misterio del cadáver
Hasta aquí, todo encaja: un periodista estrella, un escritor de masas, un personaje omnipresente en la vida cultural. Pero nada de esto explica por qué fue uno de los primeros en llegar al cementerio el día del asesinato de Calvo Sotelo .
Las preguntas se apilan:
- ¿Qué relación tenía con el diputado asesinado?
- ¿Quién lo avisó?
- ¿Cómo llegó antes que la policía?
- ¿Por qué los historiadores que han trabajado el caso ni lo mencionan?
Ni Gibson, ni Luis Romero, ni otros autores que han diseccionado el magnicidio incluyen su nombre. Ni una nota al pastel.
La sospecha no era ya literaria: era histórica.
Los sablazos de la crítica universitaria
Antonio López Hidalgo se ha centrado en la obra periodística de Carretero, apenas ha estudiado su obra literaria. Sin embargo, se apoya en el catedrático de Lengua y Literatura Antonio Cruz Casado para explicar que hay una “época tendenciosa” en la vida de Carretero.
Una época en la que escribe una serie de libros “subjetivos” que “representan lo peor de su obra” y que “ colaboraron con su influencia al derrocamiento de la República ”.
Por su parte, la Biblioteca Virtual Cervantes le dedica un artículo titulado “Heterodoxos” , donde Arturo Montenegro lo despacha sin contemplaciones:
“lejos ya de la desenvoltura bohemia de sus inicios, el trecho último del escritor nos sirve para entender el olvido de que hoy es objeto”.
Leer semejantes juicios dan ganas de cerrar el libro y pasar a otra cosa. Pero hay un detalle fascinante: sus críticos reconocen implícitamente que tuvo influencia política real en el devenir de la II República. Tanto que el olvido parece, más que accidental, estratégicamente útil.
Una pista crucial en “Declaración de Guerra”
Encontré en una librería de viejo el primer tomo de La Revolución de los Patibularios : Declaración de Guerra .
Y allí, por casualidad, estaba la revelación:
— ¿Es la casa del señor Calvo Sotelo? —preguntó una voz opaca.
— Sí, señor; aquí es—respondí.
— ¿Quién está al aparato?
— Un amigo de la casa.
— Bien — y en seguida estas palabras terribles:
— Pues haga usted el favor de comunicar a la familia, de parte del señor subsecretario de Gobernación, que en el cementerio del Este ha sido, al fin, encontrado el cadáver de don José Calvo Sotelo”.
[Declaración de Guerra, 1939, pág. 60]
Así de sencillo. Tenía contacto directo con el núcleo duro del poder. No fue casualidad que llegara antes: fue llamado expresamente.
Que ABC lo confirmara despejaba cualquier duda.
Un escritor que sobrevivió al Madrid rojo.
A partir de aquí, su trayectoria se vuelve casi novelesca. Durante la Guerra Civil:
- Vivió en la clandestinidad.
- Su imprenta y su piso fueron confiscados.
- Su sobrino fue asesinado al confundirlo con él.
- Durmió noches enteras en un panteón para evitar ser paseado.
- Un periódico llegó a publicar su muerte, lo cual, paradójicamente, le salvó la vida.
Con este contexto es más fácil entender el tono agrio y vengativo de La Revolución de los Patibularios . No son memorias para congraciarse con nadie, sino un desahogo brutal escrito mientras se celebraban los juicios de la Causa General.
¿Era realmente un “fascista”?
La conclusión que muchos sacan hoy es simple: si escribieron textos duros contra el Frente Popular, era fascista.
Pero la realidad es más compleja. Tres años antes de la guerra escribió:
“Yo solo sé que han apedrado un libro mío por llevar en la portada la palabra «fascismo». Un libro que no es sino un estudio sereno del fenómeno fascista, en el que no me declara (..), simpatizante con el fascismo; más bien, al contrario; señalo como un peligro para el espíritu liberal la posibilidad de que España derive hacia una solución fascista”.
[De Alfonso XIII a Lerroux, pasando por Azaña. 1933. Página 21.]
Hablaba de su libro España hacia el Fascismo , perseguido por el gobierno de Azaña.
Lo dicho: etiqueta difícil.
Su obra política clave: “Al servicio del pueblo”
Entre 1932 y 1936 publicó 18 ensayos donde disecciona, sin pelos en la lengua, los vicios políticos de la Segunda República. Lo hace desde la posición del ciudadano que observa, perplejo, cómo el país va directísimo hacia el precipicio:
“Entre los sueños reaccionarios, la actitud egoísta de los de arriba y la violencia clandestina de los de abajo, existe toda una España de nuestro corazón, que es la que sufre las consecuencias de la pugna.
La que solo encuentra negligencia en el Poder y agresividad en los sectores llamados proletarios.
(...)
Tú eres el destinado a pagar la contribución trágica, los gastos de esa guerra civil que se prepara con inaudito cinismo.”
Carretero ya era famoso (contaba 44 años de edad) cuando Alfonso XIII se exilia en abril de 1931 . Como cronista parlamentario había tratado durante años a los protagonistas de la vida pública. Sus análisis no dependen de rumores, sino de fuentes directas adquiridas tras una larga trayectoria periodística.
Esto lo convirtió en un enemigo perfecto para todos los bandos.
“Yo sentí ya latir en mí, el espíritu disconforme y rebelde, que me ha permitido vivir al margen de los partidos políticos, sin afiliarme a ninguno ni ser incondicional de nadie”.
[Las responsabilidades de Lerroux. (1932) pág. 79]
Persecución bajo Azaña, Lerroux, la derecha y el Frente Popular
Su independencia política fue su gran virtud… y su condena.
- Azaña lo denunció tras público Sanjurjo: Caudillo y víctima .
- Lerroux, sostenido por la derecha de Gil Robles, ordenó el secuestro de más de mil ejemplares de Don Juan de España y una multa equivalente a 38.000 euros actuales.
- Gil-Robles le retiró la acreditación para asistir a los plenos del Congreso.
- Más tarde, el Frente Popular le prohibió participar en la Feria del Libro.
Es casi cómico: lo acusaron de reaccionario cuando criticó a la izquierda, y lo trataron de agitador peligroso cuando criticó a la derecha.
Mientras tanto, el público lo leía con ansia. En junio de 1936, ABC informó que La Agonía de España había agotado su primera edición, 20.000 ejemplares, en apenas diez días. Quedaba un mes para que se abriera la veda.
El escritor que no encajaba en ninguna vitrina
A diferencia de otros autores de su tiempo, Carretero no intentó reescribir su pasado en unas memorias edulcoradas. Su obra es su testimonio. Crudo, parcial, subjetivo, a veces vengativo… pero real. Y lleno de datos que no aparecen en ningún otro sitio.
Incluso bajo el franquismo tuvo problemas: la Delegación Nacional de Propaganda censuró su novela La mujer prohibida .
Ni siquiera entonces se plegó por completo.
La frase que lo resume todo
En Lo que sé por mí dejó escrita una frase que resume toda su ambición:
"Entrar en las almas de los hombres triunfadores, verlos de cerca y mostrárselos al público tal como son, sin envolverlos en el tul del halago, resulta muy interesante. Además, esto puede ser la base para una Historia de España".
[Lo que sé por mí, tomo IV. 1922. pág. 222]
Eso hizo: entrar, observar y contarlo. A veces con brillantez, otras con rabia, siempre con honestidad brutal. La consecuencia fue inevitable: ninguno de los relatos oficiales posteriores sabía dónde colocarlo. Así que lo dejaron fuera.
Republicano durante la monarquía, monárquico durante la República, y favorable a Franco durante la guerra… pero incómodo también bajo el franquismo.
Una figura irreductible. Y, aunque sea solo por eso, es un personaje que merece ser recuperado.
Fue uno de los que estaban en el despacho cuando Melchor Rodríguez entrego la alcaldía
ResponderEliminarFue uno de los que estaban en el despacho cuando Melchor Rodríguez entrego la alcaldía
ResponderEliminarGracias por la aportación, muy interesante, no recuerdo que lo dijera en La revolución de los Patibularios. ¿Cuál es la cita?
ResponderEliminarGracias por la aportación, muy interesante, no recuerdo que lo dijera en La revolución de los Patibularios. ¿Cuál es la cita?
ResponderEliminarPrecisamente encontré 'Nosotros los mártires'en un puesto ambulante de libros de segunda mano en Alicante y lo compré atraída por el expresionismo de su cubierta. Me quedé impresionada con la lectura del libro y empecé a investigar sobre el autor. Encontré en el diccionario biográfico de la Real Academia de la Historia q no decían prácticamente nada de su labor de cronista político y solo comentaban su faceta de autor de novela erótica, así q les escribí quejándome de ello y, al menos, han incluido en su bibliografía todos sus títulos de 'Al servicio del pueblo' y de 'La revolución de los patibularios'. Todavía sigo conmocionada por lo q leí y me asusta ver cómo la opinión pública actual, alentada por la Ley de Memoria Histórica, ha podido tergiversar la realidad de entonces para q las víctimas lleguen a parecer verdugos. Deberíamos conseguir difundir estas dos series de libros porq son un tesoro sepultado deliberadamente para q no brille la verdad de lo q ocurrió. Qué poderoso objeto subversivo puede ser un libro amarilleado por el tiempo!!!
ResponderEliminarPrecisamente encontré 'Nosotros los mártires'en un puesto ambulante de libros de segunda mano en Alicante y lo compré atraída por el expresionismo de su cubierta. Me quedé impresionada con la lectura del libro y empecé a investigar sobre el autor. Encontré en el diccionario biográfico de la Real Academia de la Historia q no decían prácticamente nada de su labor de cronista político y solo comentaban su faceta de autor de novela erótica, así q les escribí quejándome de ello y, al menos, han incluido en su bibliografía todos sus títulos de 'Al servicio del pueblo' y de 'La revolución de los patibularios'. Todavía sigo conmocionada por lo q leí y me asusta ver cómo la opinión pública actual, alentada por la Ley de Memoria Histórica, ha podido tergiversar la realidad de entonces para q las víctimas lleguen a parecer verdugos. Deberíamos conseguir difundir estas dos series de libros porq son un tesoro sepultado deliberadamente para q no brille la verdad de lo q ocurrió. Qué poderoso objeto subversivo puede ser un libro amarilleado por el tiempo!!!
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo. Aquí ya hemos puesto nuestro granito de arena para darlo a conocer.
EliminarEstoy investigando el "terror rojo" en Madrid y después de leer "Celia en la revolucion", de Helena Fortun he dado con los libros de la serie "La revolución de los patibularios". Me está impresionando mucho la lectura de "Nosotros los martires", donde he encontrado por sorpresa el otro cabo de una historia que empezaba en "Celia y la revolución" , la historia de la pariente de Helena Fortun al que le llevan los milicianos su único hijo. Me impresionó como cuenta que la madre, antes de que le lleven los milicianos le reza la oración del alma que va a encontrarse con Dios, que es tremenda. Luego se nos dice vagamente que la buena señora ha muerto porque al ir a reconocer el cadáver de su único hijo al depósito pierde los nervios e insulta a los milicianos. Pues bien, esa escena está relatada con tremenda crudeza en "Nosotros los mártires". Es terrible. Los encontré ayer en una librería de viejo cuando buscaba el libro de Borras, "Las 6.000 mujeres", sobre el "Auxilio Azul", las miles de mujeres que en el Madrid rojo ayudaban a los perseguidos, que eran cuentos de miles.
ResponderEliminarEstoy investigando el "terror rojo" en Madrid y después de leer "Celia en la revolucion", de Helena Fortun he dado con los libros de la serie "La revolución de los patibularios". Me está impresionando mucho la lectura de "Nosotros los martires", donde he encontrado por sorpresa el otro cabo de una historia que empezaba en "Celia y la revolución" , la historia de la pariente de Helena Fortun al que le llevan los milicianos su único hijo. Me impresionó como cuenta que la madre, antes de que le lleven los milicianos le reza la oración del alma que va a encontrarse con Dios, que es tremenda. Luego se nos dice vagamente que la buena señora ha muerto porque al ir a reconocer el cadáver de su único hijo al depósito pierde los nervios e insulta a los milicianos. Pues bien, esa escena está relatada con tremenda crudeza en "Nosotros los mártires". Es terrible. Los encontré ayer en una librería de viejo cuando buscaba el libro de Borras, "Las 6.000 mujeres", sobre el "Auxilio Azul", las miles de mujeres que en el Madrid rojo ayudaban a los perseguidos, que eran cuentos de miles.
ResponderEliminarCualquiera de los seis libros de La Revolución de los Patibularios merece la pena. Resulta sorprendente que el trabajo de este periodista haya pasado desapercibido.
ResponderEliminarAcabo de leer la entrada que le dedica la Real Academia de la Historia, que está firmada por Antonio Cruz Casado, filólogo. Dice lo siguiente sobre José María Carretero: "hacia 1929 se observa en Carretero una radicalización de la actitud política, ya bastante conservadora bajo la dictadura de Primo de Rivera, para el que escribió varios panfletos". Me parece una vergüenza que la RAH admita una entrada así redactada OBVIAMENTE por un sectario de izquierdas.
Eliminar¿Y para que te crees que Sanchez copa con los suyos todas los estamentos políticos, judiciales, periodístico, culturales y hasta deportivos?... ¿para qué crea la "Ley de Memoria Histórica"?!...para que se sepa la verdad no, eso seguro. Para controlarla y crear el relato a su conveniencia...eso seguro que sí.
EliminarCualquiera de los seis libros de La Revolución de los Patibularios merece la pena. Resulta sorprendente que el trabajo de este periodista haya pasado desapercibido.
ResponderEliminarLos estoy buscando todos. Me interesan. Todo lo que dice, por increíble que parezca, lo corrobora la gente de Twitter con los recuerdos de sus abuelos. Es asombroso.
ResponderEliminarHay que devolver a este hombre al puesto que se merece en la Historia de España y del periodismo.
EliminarYo voy a comprar todos los libros que pueda.
Los estoy buscando todos. Me interesan. Todo lo que dice, por increíble que parezca, lo corrobora la gente de Twitter con los recuerdos de sus abuelos. Es asombroso.
ResponderEliminarLeí "La Revolución de los Patibularios" las pasadas navidades. Totalmente impactado de las salvajadas y bestiales torturas y asesinatos que cometieron los milicianos del frente popular. Eso que dicen que José Giral dió armas al pueblo es totalmente falso, dió armas a los afiliados al PSOE, UGT, CNT,FAI,y PCE. Se dedicaron a asesinar a diestro y siniestro. Terrorífica crónica del Terror Rojo en Madrid.Confirmada la veracidad de lo relatado por el Caballero Audaz a través del creador de este magnífico blog,en concreto la noticia del ABC, de su asistencia en el cementerio del este, ante el cadaver de José Calvo Sotelo, como relata en el primer volumen, " Declaración de Guerra ". Estos libros se deberían reeditar, para que la gente sepa la verdad de lo monstruoso que fué la retaguardia, según dicen expertos, guerra de exterminio, en la guerra civil.
ResponderEliminarLeí "La Revolución de los Patibularios" las pasadas navidades. Totalmente impactado de las salvajadas y bestiales torturas y asesinatos que cometieron los milicianos del frente popular. Eso que dicen que José Giral dió armas al pueblo es totalmente falso, dió armas a los afiliados al PSOE, UGT, CNT,FAI,y PCE. Se dedicaron a asesinar a diestro y siniestro. Terrorífica crónica del Terror Rojo en Madrid.Confirmada la veracidad de lo relatado por el Caballero Audaz a través del creador de este magnífico blog,en concreto la noticia del ABC, de su asistencia en el cementerio del este, ante el cadaver de José Calvo Sotelo, como relata en el primer volumen, " Declaración de Guerra ". Estos libros se deberían reeditar, para que la gente sepa la verdad de lo monstruoso que fué la retaguardia, según dicen expertos, guerra de exterminio, en la guerra civil.
ResponderEliminarJosé María Carretero Novillo, El Caballero Audaz, debería tener una calle en Madrid con su nombre, y una placa para rendir homenaje a su memoria en el edificio donde vivió y tuvo su imprenta, en la calle Serrano 104.
ResponderEliminarJosé María Carretero Novillo, El Caballero Audaz, debería tener una calle en Madrid con su nombre, y una placa para rendir homenaje a su memoria en el edificio donde vivió y tuvo su imprenta, en la calle Serrano 104.
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo con usted. Debemos recuperar de este olvido interesado a las personas que, hoy como ayer, molestan a los poderosos.
Eliminar¡AMÉN!
EliminarHola. Lo primero, dar las gracias al autor de este excelente blog. Llegué, no hace mucho, a esta entrada del Caballero Audaz y me propuse leer, al menos, el primer libro de la serie: "Declaración de guerra". Tengo un interés particular en el tema del asesinato de Calvo Sotelo que, si llega el caso, explicaré en otra ocasión.
ResponderEliminarLo que quiero contar ahora es que esta mañana he conseguido hacerme con los seis volúmenes de la "Revolución de los Patibularios" (al final no ha sido solo el primero) en la Feria del Libro Viejo y Antiguo de Madrid. He pagado 60€ por los seis volúmenes y, además, he conseguido de regalo otro libro al que había echado el ojo. ¡Y ahí quería yo llegar!. Se trata de "...Y Madrid dejó de reír", de Santos Alcocer. Solo he podido leer unas 30 páginas de camino a casa y estoy alucinando. Santos Alcocer era periodista del diario Ya y, en esas pocas páginas, afirma que fue el primer periodista en llegar a la Almudena (antes también que los policías, los diputados y el juez). Además, acompañado del fotógrafo Santos Yubero, autor de las fotos de Calvo Sotelo muerto y tirado en el suelo (en la novela, dicen que ya estaba sobre una mesa en una sala). El informador al que "sustrae" la información para llegar antes que nadie es el comisario Aparicio.
He querido escribir estas líneas antes de continuar leyendo, por si teníais noticias de este libro. Lo que es totalmente cierto es que el diario Ya fue secuestrado por contar más de lo conveniente, y antes que nadie, del asesinato de CS. Seguiremos informando. He decidido terminar éste, antes de ponerme con el Caballero Audaz.
No he leído el libro de Alcocer, respecto la famosa foto de Yubero en mi opinión es un montaje. Los periódicos de la época recogieron las declaraciones al juez del personal nocturno del cementerio, todos declararon que los policias que habían traído el cadáver declararon que se trataba de un sereno. No lo dejaron tirado a las puertas del cementerio y parece poco creíble que quedara allí tirado toda la noche hasta que apareció Yubero para hacerle la foto... curiosamente con la cara tapada por la chaqueta. Desde mi punto de vista es un montaje.
EliminarEn este enlace escribí solbre la muerte de Calvo Sotelo: https://salvoconductosguerracivil.blogspot.com/2018/09/el-primer-paseo-de-la-II-republica.html
EliminarLas declaraciones del personal del cementerio las tienes en el periódico Ahora del 14 de Julio, de libre acceso en la hemeroteca de la biblioteca nacional.
Desde luego, en el libro de Alcocer se afirma que fueron los primeros en llegar a la Almudena, pero habla del cadáver en el interior del depósito y sobre una mesa, lo que no coincide con la foto. He avanzado en el libro y está bien (es autobiográfico), aunque abusa de meter datos que conoció mucho después de los hechos (eso sí, diciendo "después de supo..."). El libro está publicado en 1974. Relata también el secuestro del diario "Ya" poco después de salir a la calle el número con su crónica del asesinato. También la reunión de la Diputación Permanente de las Cortes y cómo Martinez Barrio ordena "capar" la transcripción taquigráfica de la reunión para quitar, sobre todo, acusaciones pronunciadas por Gil Robles. Cuenta cómo Alcocer y otros periodistas localizan a Gil Robles en un restaurante y cotejan el informe oficial con lo que él había dicho. Ya te digo que hasta ahora está resultando bastante interesante.
EliminarYa he leído tu entrada sobre el asesinato. Gracias también por la información. Te explico mi interés por el tema. Hace poco más de una ño, publiqué una novela ambientada en la época de la República. No es el asesinato el tema principal de la novela (en realidad, es el escándalo del Straperlo) pero sí hay varios capítulos que lo describen. Utilicé los libros de Gibson y Romero para documentarme. De hecho, hasta ahora he "presumido" de que es la primera novela que ficciona los asesinatos de Castillo y Calvo Sotelo. Por eso, cuando leí tu entrada sobre el Caballero Audaz, me apresuré a comprar el libro. Encontrarme también con el de Alcocer fue una afortunada casualidad. En cualquier caso, ambas comienzan el relato en los sucedido inmediatamente después del asesinato, por lo que, mientras no se demuestre lo contrario, puedo seguir "presumiendo" de ser el primero que ha novelado los hechos.
EliminarTe dejo el enlace al booktrailer de la novela por si te apetece echarle un vistazo. Puede encontrarse en Amazon, papel y digital.
https://www.youtube.com/watch?v=87kF3jcebI8&t=2s
Hola. Lo primero, dar las gracias al autor de este excelente blog. Llegué, no hace mucho, a esta entrada del Caballero Audaz y me propuse leer, al menos, el primer libro de la serie: "Declaración de guerra". Tengo un interés particular en el tema del asesinato de Calvo Sotelo que, si llega el caso, explicaré en otra ocasión.
ResponderEliminarLo que quiero contar ahora es que esta mañana he conseguido hacerme con los seis volúmenes de la "Revolución de los Patibularios" (al final no ha sido solo el primero) en la Feria del Libro Viejo y Antiguo de Madrid. He pagado 60€ por los seis volúmenes y, además, he conseguido de regalo otro libro al que había echado el ojo. ¡Y ahí quería yo llegar!. Se trata de "...Y Madrid dejó de reír", de Santos Alcocer. Solo he podido leer unas 30 páginas de camino a casa y estoy alucinando. Santos Alcocer era periodista del diario Ya y, en esas pocas páginas, afirma que fue el primer periodista en llegar a la Almudena (antes también que los policías, los diputados y el juez). Además, acompañado del fotógrafo Santos Yubero, autor de las fotos de Calvo Sotelo muerto y tirado en el suelo (en la novela, dicen que ya estaba sobre una mesa en una sala). El informador al que "sustrae" la información para llegar antes que nadie es el comisario Aparicio.
He querido escribir estas líneas antes de continuar leyendo, por si teníais noticias de este libro. Lo que es totalmente cierto es que el diario Ya fue secuestrado por contar más de lo conveniente, y antes que nadie, del asesinato de CS. Seguiremos informando. He decidido terminar éste, antes de ponerme con el Caballero Audaz.
Bueno, pues ya he terminado los dos libros: "...Y Madrid dejó de reír" de Santos Alcocer y "Declaración de guerra" de Caballero Audaz. Ambos comienzan con el asesinato de Calvo Sotelo y llegan hasta los primeros días de la guerra. Debo decir que me ha gustado más el de Santos Alcocer, con un estilo más directo, algo tosco si se quiere, pero alejado de la grandilocuencia de Caballero Audaz, demasiado panfletario, en mi opinión. Santos Alcocer cuenta esos días desde la perspectiva de un gacetillero que va de las Cortes a los ministerios, pasando por la puerta del Sol y vuelta a empezar, para conseguir pedazos de información en unos días en que no había nada seguro y ya había comenzado a funcionar la propaganda en los dos bandos. También transmite muy bien la angustia de alguien que puede ser llevado de "paseo" en cualquier momento. Muy recomendable.
ResponderEliminarNo te olvides que el de Alcocer fue publicado en 1974 y el de Carretero en 1939. El espíritu de Carrtero estaba todavía soliviantado después de pasar 1000 días escondido en el Madrid "rojo." ;-)
EliminarBueno, pues ya he terminado los dos libros: "...Y Madrid dejó de reír" de Santos Alcocer y "Declaración de guerra" de Caballero Audaz. Ambos comienzan con el asesinato de Calvo Sotelo y llegan hasta los primeros días de la guerra. Debo decir que me ha gustado más el de Santos Alcocer, con un estilo más directo, algo tosco si se quiere, pero alejado de la grandilocuencia de Caballero Audaz, demasiado panfletario, en mi opinión. Santos Alcocer cuenta esos días desde la perspectiva de un gacetillero que va de las Cortes a los ministerios, pasando por la puerta del Sol y vuelta a empezar, para conseguir pedazos de información en unos días en que no había nada seguro y ya había comenzado a funcionar la propaganda en los dos bandos. También transmite muy bien la angustia de alguien que puede ser llevado de "paseo" en cualquier momento. Muy recomendable.
ResponderEliminarSe muy bien por lo que contaba mi padre (heredero de la propiedad intelectual y de todos sus bienes a la muerte de su mujer Rosario Galindo, tía de mi padre)las penurias pasadas durante la guerra Civil en Madrid y las escapadas a través de los patios interiores de la calle Serrano y hasta de esconderse en una sepultura para librarse del paseo.Me alegra que se le recuerde por ser un buen periodista y no por ser un novelista burdo y sensiblero como han querido retratarlo las pocas personas que se han ocupado de bucear en su vida.
ResponderEliminarSe muy bien por lo que contaba mi padre (heredero de la propiedad intelectual y de todos sus bienes a la muerte de su mujer Rosario Galindo, tía de mi padre)las penurias pasadas durante la guerra Civil en Madrid y las escapadas a través de los patios interiores de la calle Serrano y hasta de esconderse en una sepultura para librarse del paseo.Me alegra que se le recuerde por ser un buen periodista y no por ser un novelista burdo y sensiblero como han querido retratarlo las pocas personas que se han ocupado de bucear en su vida.
ResponderEliminarSi, sorprende que lo traten así hoy día, precisamente acabo de leerme "La venenosa" y me parece una obra maestra de la literatura.
EliminarLe agradecería se pusiera en contacto, mi mail es jlguerreromontero(arroba)gmail.com
Como moento en el artículo, estoy muy interesado en conocer más aspectos de la vida de este gran escritor y periodista.
EliminarDisculpe la escritura, empiezo de nuevo... Fantástico artículo. Gracias por rescatarlo del olvido. Soy sobrina nieta suya y me gustaría ponerme en contacto con usted. Gracias. Un cordial saludo
ResponderEliminarEncantado,
Eliminarmi correo es jlguerreromontero(arroba)gmail.com
Disculpe la escritura, empiezo de nuevo... Fantástico artículo. Gracias por rescatarlo del olvido. Soy sobrina nieta suya y me gustaría ponerme en contacto con usted. Gracias. Un cordial saludo
ResponderEliminarFectivamente Carretero era un fascista, igual que el autor del artículo, quien pardójicamente se niega a que la memoria democrática salga a la luz.
ResponderEliminarJosé María Carretero no era un Fascista y José Luis Guerrero tampoco lo es.
EliminarMe temo que usted no ha entendido absolutamente nada de lo que ha leído.Saludos
Fectivamente Carretero era un fascista, igual que el autor del artículo, quien pardójicamente se niega a que la memoria democrática salga a la luz.
ResponderEliminar¿Es que no sabe leer? José María Carretero era republicano y lo persiguieron todos los gobiernos, de derechas y de izquierdas. Todo el que cuente las bestialidades que hicieron los rojos se convierte en enemigo para ustedes. La serie biográfica de los Patibularios tiene una fuerza y un dramatismo impresionantes. Es irregular, pero magnífica en su conjunto. Como he leído un montón de testimonios sobre el tema, y soy licenciada en Filología y en Historia, creo que tengo bastante criterio para juzgar la obra de Carretero. Tengo que recomendar también los libros del doctor Jose María Albiñana Sanz (1883-1936), que están escritos con una incomparable inteligencia y retranca. Fue asesinado en la cárcel Modelo en la matanza del 23 de agosto donde también fue asesinado por los milicianos el hermano de Jose Antonio Primo de Rivera, Fernando, a los 28 años de edad. Otro libro asombroso , por la inteligencia y la biografía del autor es "Así empezó", de Jose Ignacio Escobar. Busquen también en internet su testamento político; un duro testimonio contra don Juan y su hijo, que ha resultado ser una predicción muy acertada. Ya para terminar recomiendo las dos novelas sobre la guerra de Wenceslao Fernández Florez , "Una isla en el Mar Rojo", y "La novela número 13". La primera tiene una descripción de las persecuciones de la gente de bien por la chusma revolucionaria en Madrid que pone los pelos de punta. Son sus recuerdos y se nota. Cualquier novela de Concha Espina sobre la retaguardia roja es una obra de gran interés, muy bien escritas, sobre hechos probados. Sin duda también deben leer "Frente de Madrid" de Edgar Neville, y las obras de Rafael García Serrano, aquel falangista fiel de prosa prodigiosa. Es asombroso todo lo que el mundo editorial actual, dominado por los "progres" como todo en España, ha olvidado. Pero no lo han podido destruir, así que les aconsejo que se pasen por las librerías de viejo y recuperen la memoria de los olvidados.
ResponderEliminarMuchísimas gracias por darnos más títulos para seguir estudiando la barbarie socialista en aquella España.
Eliminar¿Es que no sabe leer? José María Carretero era republicano y lo persiguieron todos los gobiernos, de derechas y de izquierdas. Todo el que cuente las bestialidades que hicieron los rojos se convierte en enemigo para ustedes. La serie biográfica de los Patibularios tiene una fuerza y un dramatismo impresionantes. Es irregular, pero magnífica en su conjunto. Como he leído un montón de testimonios sobre el tema, y soy licenciada en Filología y en Historia, creo que tengo bastante criterio para juzgar la obra de Carretero. Tengo que recomendar también los libros del doctor Jose María Albiñana Sanz (1883-1936), que están escritos con una incomparable inteligencia y retranca. Fue asesinado en la cárcel Modelo en la matanza del 23 de agosto donde también fue asesinado por los milicianos el hermano de Jose Antonio Primo de Rivera, Fernando, a los 28 años de edad. Otro libro asombroso , por la inteligencia y la biografía del autor es "Así empezó", de Jose Ignacio Escobar. Busquen también en internet su testamento político; un duro testimonio contra don Juan y su hijo, que ha resultado ser una predicción muy acertada. Ya para terminar recomiendo las dos novelas sobre la guerra de Wenceslao Fernández Florez , "Una isla en el Mar Rojo", y "La novela número 13". La primera tiene una descripción de las persecuciones de la gente de bien por la chusma revolucionaria en Madrid que pone los pelos de punta. Son sus recuerdos y se nota. Cualquier novela de Concha Espina sobre la retaguardia roja es una obra de gran interés, muy bien escritas, sobre hechos probados. Sin duda también deben leer "Frente de Madrid" de Edgar Neville, y las obras de Rafael García Serrano, aquel falangista fiel de prosa prodigiosa. Es asombroso todo lo que el mundo editorial actual, dominado por los "progres" como todo en España, ha olvidado. Pero no lo han podido destruir, así que les aconsejo que se pasen por las librerías de viejo y recuperen la memoria de los olvidados.
ResponderEliminarDe cómo se llevaban entre los grandes autores del pasado siglo... Mi tía bisabuela, Carmen, era muy amiga de dos hermanas -o primas- del Caballero Audaz. Contaba que en un encuentro de José María con Jacinto Benavente a la entrada de un establecimiento, el primero le espetó "Yo no dejo pasar al 'gran maricón'...". Ante lo cual el segundo le lanzó una larga cambiada: "Pues yo sí, así que pase Ud. primero, anda pase Ud...". Y así entraron los dos al mismo local madrileño. Esta vez, este duelo dialéctico o de plumas ilustres, no se lo llevó nuestro Caballero Audaz.
ResponderEliminarDe cómo se llevaban entre los grandes autores del pasado siglo... Mi tía bisabuela, Carmen, era muy amiga de dos hermanas -o primas- del Caballero Audaz. Contaba que en un encuentro de José María con Jacinto Benavente a la entrada de un establecimiento, el primero le espetó "Yo no dejo pasar al 'gran maricón'...". Ante lo cual el segundo le lanzó una larga cambiada: "Pues yo sí, así que pase Ud. primero, anda pase Ud...". Y así entraron los dos al mismo local madrileño. Esta vez, este duelo dialéctico o de plumas ilustres, no se lo llevó nuestro Caballero Audaz.
ResponderEliminarMuchas gracias por esta información tan interesante y tan nueva para mi. Estoy deseando leer al Caballero Audaz!
ResponderEliminarMuchas gracias por esta información tan interesante y tan nueva para mi. Estoy deseando leer al Caballero Audaz!
ResponderEliminarGracias a ti por leerlo.
EliminarSoy uno de sus nietos. Gracias por escribir esta información. Saludos
ResponderEliminarSoy uno de sus nietos. Gracias por escribir esta información. Saludos
ResponderEliminarEncantado. Un saludo.
EliminarMuchas gracias José Luis por este gran post sobre este olvidado y grandísimo autor. Yo también acabo de ser cautivado por su prosa y me estoy dejando los ahorros en sus libros, culpa de Ruiz-Quintano, que es quien me lo puso en la pista. Ya que fue olvidado por los suyos y por los otros, mantengamos viva la memoria de este gran escritor.
ResponderEliminarMuchas gracias José Luis por este gran post sobre este olvidado y grandísimo autor. Yo también acabo de ser cautivado por su prosa y me estoy dejando los ahorros en sus libros, culpa de Ruiz-Quintano, que es quien me lo puso en la pista. Ya que fue olvidado por los suyos y por los otros, mantengamos viva la memoria de este gran escritor.
ResponderEliminarEstimado Jose Luis
ResponderEliminarMuchas gracias por tu objetividad, y tu pasión investigadora. La historia de Espana esta llena de "amigos" que rechazan rapidamente a personas, colgandoles una etiqueta, definiendoles, sin profundizar como tu lo has hecho.
Me ha fascinado la lectura de tu artículo porque emana una buena investigación, integridad, y sinceridad.
Tengo mis propias ideas politicas, pero la realidad es humana. La guerra es espantosa y está formada por heroes, victimas, asesinos, pero sobretodo por ppersonas.
Gracias por traer a este caballero que lucho por ser libre a nuestra memoria