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Mostrando las entradas etiquetadas como Otra Memoria

Pedro Rico, el alcalde de Madrid (1931-1936)

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Pedro Rico (izquierda) hace entrega simbólica de la Casa de Campo al Ministro de Hacienda Indalecio Prieto (derecha) en presencia del notario Pedro Tovar tres semanas después de proclamarse la República (6 de mayo de 1931) Pedro Rico: clientelismo, destitución y la huida a Valencia Pedro Rico López (1888–1957) fue abogado (por si te tranquiliza saber que al menos sabía leer expedientes) y político republicano. Y, lo más importante: fue alcalde de Madrid en el peor momento posible para serlo: primero en el arranque de la República (1931) y luego en el colapso de 1936. Un gestor atrapado entre la maquinaria municipal y la trituradora moral de la guerra. Contenido 1931: la República llega… y el Ayuntamiento se convierte en bolsa de trabajo con bandera 1934: destitución por “abandono" 1936: le cae encima la Historia con mayúscula Noviembre de 1936: inmoralidad en su forma más pura Exilio: sobrevivir a la g...

Bombardeos en Madrid: cómo el Metro se convirtió en refugio durante la Guerra Civil

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Bombardeos sobre Madrid (1936 - 1939) Cómo se pasaba un bombardeo en el Metro de Madrid Los primeros bombardeos no trajeron heroísmo: trajeron pánico , que es lo más humano y lo menos fotogénico. Y el Metro de Madrid, pensado para mover gente, empezó a servir para lo contrario: guardarla . Al principio bajaban los vecinos de las estaciones cercanas. Madrileños que, con un sentido práctico impecable, concluyeron que era mejor dormir bajo tierra que en el dormitorio… sobre todo si el techo tenía planes de convertirse en escombros. Con la sorpresa inicial ya gastada, lo que empezó como reacción espontánea se volvió norma: el Gobierno ordenó al “heroico” pueblo madrileño guarecerse al sonido de las sirenas. (Lo de “heroico” suele aparecer cuando alguien quiere que hagas algo incómodo sin protestar demasiado). La ordenanza obligaba a cada edificio a formar un “comité”, responsable de que la gente obedeciera. Cuando sonaban...

Cuando Franco bombardeó Madrid con pan (octubre de 1938)

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La guerra psicológica de Franco con los panecillos (1938) Fragmento: En 1938 Madrid ya distinguía motores y obuses… hasta que cayó pan del cielo: propaganda, hambre y una ciudad exhausta. Contenido Cuando Franco bombardeó Madrid con pan El bombardeo de pan Guerra psicológica La moral republicana por los suelos El “incendio” español no se apaga Bibliografía Habían pasado muchos meses desde la última vez que cayeron bombas sobre Madrid. La guerra se había desplazado al Ebro. En el frente madrileño la cosa iba ya en modo “rutina bélica”: esporádicos golpes de mano, minas subterráneas para volar algún parapeto, y jaranas ocasionales para que el soldado no se relajara (ni se le ocurriera pensar demasiado). Cuando el 4 de octubre de 1938 volvieron a sonar las alarmas antiaéreas, a los madrileños se les activó el recuerdo de los p...

La leyenda del Alcázar de Toledo: historia, propaganda y resistencia sin sentido

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El Alcázar: una leyenda en ruinas Contenido Moscardó, el gimnasta que prefirió las armas Una fiesta de disparos y paellas. La guerra que vendió titulares Franco a lo suyo: mientras tanto, a 600 km La leyenda ya estaba escrita Epílogo: Zugazagoitia, socialista y sincero La ciudad sin valor que se convirtió en cartel propagandístico Toledo, en 1936, tenía el mismo valor militar que una espada oxidada en un anticuario. Ninguna. Y, sin embargo, se convirtió en el foco de una de las operaciones propagandísticas más efectivas del siglo XX. El asedio del Alcázar fue un delirio épico, cuidadosamente coreografiado entre columnas de humo, teletipos históricos y una resistencia que, según a quién se lea, fue heroica, suicida o simplemente absurda. Moscardó, el gimnasta que prefirió las armas José Moscardó, el coronel que pasó a la hist...

Azaña dramaturgo: el fracaso literario de un chanchullo político.

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La vertiente literaria de don Manuel Azaña El 19 de diciembre de 1931 , Manuel Azaña debutó como dramaturgo en el teatro Goya de Barcelona con un drama titulado “La Corona” . Sí: el hombre acababa de llegar a la presidencia del Gobierno hacía apenas dos meses, tras la dimisión de Alcalá-Zamora, y decidió que era buen momento para añadir “autor teatral” a su currículum. En política española, la prudencia nunca fue un género mayoritario. Don Niceto, presidente del primer Gobierno republicano, dimitió después de condenar el maltrato que la nueva Constitución dispensaba a la Iglesia Católica. Una Constitución aprobada por el Parlamento solo diez días antes del estreno. Resultado: Barcelona en modo hervidero político-cultural atraídos por el morbo de tan magno suceso. Y claro: todo quisqui quería saber lo que diría el político por boca de sus personajes. Había antecedentes. En su novela “El jardín de los frailes” , el nuevo presidente ...

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