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Mostrando las entradas etiquetadas como Cambiar de bando

La niebla es traicionera | Deserción en el frente de Madrid (1936–1937)

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La niebla En la niebla se ve menos que en la noche, pero lo poco que se ve llega más tarde y más cerca. Los objetos no se insinúan: aparecen. Y cuando aparecen, ya te han obligado a decidir. La niebla es traicionera. Noviembre de 1936. Madrid El portero me vio salir. Bajaba despacio por la escalera, intentando no hacer ruido, pero se asomó al rellano con su hijo mayor, “el anarquista”. Me saludaron con una cordialidad demasiado aplicada, de esas que se usan para tomar nota sin decirlo. —Cuánto tiempo sin verle. No podía volver al piso. Para ella sería peligroso. Aquella había sido nuestra última noche, aunque ninguno se atrevió a ponerle nombre. Le pedí prestado veinte duros. Me dio quinientas pesetas. —Es mucho, Fina. —Tú nunca me has chuleado— dijo, sonriendo con una nostalgia que dolía más que un reproche. Si no salía pronto de Madrid acabaría e...

Un desertor británico en el frente del Ebro (1938)

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Marcador de posición: añade pie de foto si quieres que el alt sea exacto. Esto es un puto desierto. Aquí llaman cerros a lo que en cualquier otro sitio serían colinas. ¿Qué carajo se me ha perdido aquí? No pienso tragar más polvo. Si no me largo, acabaré con un tiro en la nuca. Con suerte, limpio. ✺ ✺ ✺ ✺ Hay ocasiones en las que cambiar de bando es la única salida que te queda para salir del lío en el que te has metido tú solito, guiri. Y otras en las que simplemente llegas tarde. ✺ ✺ ✺ ✺ 1938. En algún lugar del frente del Ebro. Era noche cerrada. Estábamos fortificando la nueva posición cuando apareció un cabo jadeando, preguntando por mí. — A la orden, mi alférez. Por orden del comandante, debe presentarse urgentemente en el puesto de información avanzada. Un británico se había pasado. Necesitaban un traductor para el interrogatorio. En esta puta guerra, los de complemento valemos lo mismo para un roto qu...

Miguel, el asistente que no volvió del permiso

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Miguel En algún lugar del frente de Aragón. Marcador de posición: añade pie de foto si quieres afinar el contexto sin suposiciones. La mayoría de los combatientes no estaban a un lado u otro por ideología. Era una cuestión de geografía: todo dependía de dónde te pilló el día que se abrió la veda. ✺ ✺ ✺ ✺ Nunca lo habría sospechado de Miguel. Guardaba su secreto con la misma reserva con la que yo guardaba el mío. Los compañeros del parapeto son siempre un enigma… hasta que dejan de serlo. ✺ ✺ ✺ ✺ Como cada noche, jugaba una partida de ajedrez con mi capitán. El frente se había estabilizado y, salvo algún tiroteo aislado, la vida transcurría con una calma engañosa: de esa que solo existe mientras nadie decide romperla. El sargento entró en dar novedades. —¿Ordena alguna cosa más? —Nada, sargento. Puede retirarse. Buena guardia. Pero el sargent...

Manuel Iglesias Puga: desertar lanzándose al mar (Siracusa, 1937)

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A veces “cambiar de bando” no empieza con una idea política, sino con una decisión física: saltar. El resto viene detrás, con uniforme nuevo y excusas recicladas. Marcador de posición: añade pie de foto para afinar el alt sin suposiciones. La deserción que creo un conflicto diplomático Contenido Puerto de Siracusa. mayo de 1937 Madrid. Abril de 1937 Siracusa. Junio de 1937 Notas Más historias de Cambiar de Bando Puerto de Siracusa. mayo de 1937 Varios compañeros habíamos pasado la noche escondidos en un bote salvavidas de la cubierta del Karadenice . Salimos cuando el barco enfiló la bocana del puerto de Siracusa. Algunos se hicieron un hatillo con la ropa para nadar en calzoncillos. Yo me tiré vestido. Nos lanzamos por la borda. Nadamos hacia la costa. Se me arrugaban los dedos cuando unos barquitos de pescadores, que ...

Manual de deserción fallido: un legionario en el frente del Ebro

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El legionario que se confundió de bando Contenido Tres momentos críticos En algún lugar de Cataluña Notas Más artículos de Cambiar de Bando Tres momentos críticos Una deserción tiene tres momentos críticos. El primer momento es cuando saltas del parapeto y abandonas a los compañeros. En ese instante ya has unido tu destino al del enemigo. No hay marcha atrás. A partir de ahí, todo es coherencia… o cadáver. Puedes ir solo o acompañado. Lo fundamental es pasar desapercibido. Si alguien te ve, lo más probable es que te lleves un tiro por la espalda. No por maldad, sino por costumbre. El segundo momento es cuando cruzas el terreno de nadie 1 . Todos los frentes lo tienen. A veces equivale a la distancia de lanzamiento de una granada. Otras, al alcance eficaz de la fusilería. Rara vez supera el arco de tiro de los morteros. Es una franja variable: depende...

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