La niebla es traicionera | Deserción en el frente de Madrid (1936–1937)
La niebla En la niebla se ve menos que en la noche, pero lo poco que se ve llega más tarde y más cerca. Los objetos no se insinúan: aparecen. Y cuando aparecen, ya te han obligado a decidir. Marcador de posición: añade aquí el pie de foto si quieres que el alt sea exacto. La niebla es traicionera. Noviembre de 1936. Madrid El portero me vio salir. Bajaba despacio por la escalera, intentando no hacer ruido, pero se asomó al rellano con su hijo mayor, “el anarquista”. Me saludaron con una cordialidad demasiado aplicada, de esas que se usan para tomar nota sin decirlo. —Cuánto tiempo sin verle. No podía volver al piso. Para ella sería peligroso. Aquella había sido nuestra última noche, aunque ninguno se atrevió a ponerle nombre. Le pedí prestado veinte duros. Me dio quinientas pesetas. —Es mucho, Fina. —Tú nunca me has chuleado— dijo, sonriendo ...