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Mostrando las entradas etiquetadas como Bienio Azañista

La Ley de Secularización de cementerios (30 de enero de 1932)

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Periódico "La Luz" (14/01/1932) "El cementerio laico, si queremos que sea tan laico como la escuela que proyectamos, no puede entrar el sacerdote en el ejercicio del culto sin causar inmediatamente un agravio indiscutible (...) a la jurisdicción civil que el artículo 27 de la Constitución establece. Rumores.-El Sr. Ossorio y Gallardo:  ¿Entonces, cómo y a qué queda reducido el derecho de los católicos? (Sesión Parlamentaria del 13/01/1932)" Estado aconfesional, sí… pero con guantes de boxeo Lo esencial de la ley Por qué generó conflicto Problemas prácticos Lectura de fondo Hoy toca hablar una ley republicana que no buscaba solo ordenar cementerios: buscaba ordenar conciencias. Y, ya puestos, que se notara. La Ley de Cementerios Municipales (30 de enero de 1932). En el papel sonaba a civismo: “neutralidad”, “igua...

“España ha dejado de ser católica”: el discurso que partió el tablero (1931)

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Diario "El Sol" (14/10/1931) Cuando uno lee el discurso de Manuel Azaña en las Cortes constituyentes, siente que está prendiendo una cerilla en una gasolinera. No porque el texto sea un arrebato, sino porque está escrito con esa clase de claridad que en España suele interpretarse como provocación. “España ha dejado de ser católica” , suelta, y lo que siguió no era una homilía al revés. Era mucho más. Un manual de poder: quién manda, quién educa, quién define la soberanía y hasta dónde llega la paciencia del Estado cuando siente que le tocan la médula. Contenido Contexto La entrada: el viejo truco de cambiar el terreno de juego “Realidades vitales”: cuando la ley llega tarde “España ha dejado de ser católica”: lo que se lee y lo que no dice Estado laico: soberanía sin catecismo El miedo al vacío: cuando cortas y luego negocias desde la necesidad ...

La batalla de las colgaduras (Madrid, 1932 - 1933)

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Diario conservador "La Nación" (3/06/1933) Balcones, religión y política en la Segunda República Madrid, 3 de junio de 1932. La Segunda República prometió libertad de conciencia y, al mismo tiempo, restringió las manifestaciones religiosas en el espacio público. Esa contradicción descendió a la calle: una colgadura en un balcón dejó de ser decoración y se volvió declaración política, religiosa y, por si faltaba algo, identitaria. Contenido Contexto: cuando un balcón ya no era un balcón La contradicción: libertad de conciencia y prohibición visible La “batalla de las colgaduras” La prensa nos muestra el desastre “Monarquismo” disimulado bajo la tela España se partió: “la calle y el balcón” Epílogo: cuando pretendes legislar el alma y enciendes un país Notas Contexto: cuando un balcón ya no era un balcón En el Madrid...

Sucesos de Castilblanco (1931): linchamiento por un conflicto rural

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Sucesos de Castilblanco: autopsias, huelga y una Nochevieja con sangre Autopsias de guardias civiles en Castilblanco Contenido El escenario: polarización y latigazos sociales Castilblanco: una Nochevieja muy especial El telón de fondo: huelga, descontento, caciques Castilblanco toma protagonismo Castilblanco en las Cortes Epílogo: cuando el Estado llega tarde… y mal 1. El escenario: polarización y latigazos sociales Los sucesos de Castilblanco ocurrieron el 31 de diciembre de 1931, y convulsionaron la sociedad española. Son, pienso, un buen exponente del clima de epilepsia y polaridad social que se instaló en España tras la proclamación de la Segunda República Española. Verás.

Sucesos de Arnedo (1932): conflicto laboral, represión y crisis de la República

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Arnedo: otra fiesta 5 días después de Castilblanco Periódico Solidaridad Obrera, 01/6/1932 Contenido Arnedo: el hecho en sí Repercusiones y círculos de culpa Arnedo al Parlamento Epílogo: la pólvora de la República Cinco días después de la carnicería de Castilblanco , ocurrieron los hechos de Arnedo. Un pueblo de unos 5.000 habitantes en la provincia de Logroño. En Arnedo el conflicto era industrial: había malestar por las diferencias entre un fabricante de calzado (Sr. Muro) y sus 160 empleados. Los obreros (movilizados por la todopoderosa Unión General de Trabajadores) exigían el respeto a la jornada laboral y la readmisión de unos obreros despedidos por motivos políticos.

Sanjurjo: el fusilamiento que no fue.

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Azaña, Sanjurjo y el indulto: del patíbulo a Dueso El general Sanjurjo en la cárcel de Dueso (Santander) Contenido 26 de agosto de 1932: Azaña comunica el ingreso de Sanjurjo en Dueso ¿Cuánto apoyo popular tenía Sanjurjo? El juicio de Sanjurjo: teatro de sombras Indulto entre bambalinas Sanjurjo no pidió clemencia El traslado a Dueso: cárcel, no altar Cierre: Esto no había terminado 26 de agosto de 1932: Azaña comunica el ingreso de Sanjurjo en Dueso Manuel Azaña comparecía ante los periodistas para anunciar que el general Sanjurjo había sido trasladado al penal de Dueso, en Santoña. —“Esto ha terminado, señores.” Oficialmente, el episodio de la Sanjurjada parecía cerrado. Pero lo que siguió es una tragicomedia judicial, política y propagandística donde la línea entre justicia y escarmiento se volvía más tenue que nunca.

La caída del Gobierno de Azaña precipita las elecciones de 1933 en España

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Azaña a la salida del Palacio Presidencial (antes real) tras presentar su dimisión a Alcalá Zamora. Casas Viejas: el principio del fin Tabla de contenidos Casas Viejas: el principio del fin (y del postureo progresista) Abril de 1933: primeras señales de hartazgo Alcalá-Zamora, el presidente que jugaba a Dios Las elecciones al Tribunal Constitucional: más síntomas de gangrena Las Cortes: cementerio de ilusiones El primer Gobierno de Lerroux y la exclusión del PSOE Un sainete parlamentario Elecciones anticipadas: y que gane el menos odiado Noviembre de 1933: votan las mujeres (y también la realidad) Casas Viejas: el principio del fin (y del postureo progresista) Los sucesos de Casas Viejas no solo fueron una masacre. Fue un epitafio con fecha. Ahí empezó a escribirse la esquela del Gobierno Azaña y de su bieni...

Los sucesos de Casas Viejas.

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El periodista Julio Lomano exhibe un cráneo calcinado ante la opinión pública. Montauban: la frase y la sombra Cuenta la nieta de “el libertario” que, al cruzarse con Azaña por las calles de Montauban en el exilio, el político dijo: “Los muertos de Casas Viejas me persiguen”. Vivía en el hotel Du Midi, bajo protección diplomática mexicana y vigilancia estrecha de la Gestapo. El ex presidente de la Segunda República llevaba a cuestas algo más que un expediente: llevaba una escena que no se dejaba archivar. Encontrarse, en Francia, con alguien señalado por aquella matanza, sonaba a ajuste de cuentas con su propia memoria. Contenido ¿Quién era Azaña cuando estalló el caso? La huelga de la CNT y el campo andaluz Del tiroteo a la choza: el inicio Las primeras grietas: algo huele a podrido en Casas Viejas Lo que dicen las memorias de Azaña ...

Consecuencias del golpe de Sanjurjo: censura y poder

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"El general Sanjurjo y sus cómplices en el banquillo. Los acusados ​​de la intentona monárquica ante sus juzgadores". (Ahora, 25/08/1932, portada) Contenido La victoria útil: propaganda y purgas Sanjurjo: el mártir que no fue La represión selectiva: ¿limpieza o ajuste de cuentas? La paradoja de la fortaleza republicana. Epílogo: Lo que no se cuenta La victoria útil: propaganda y purgas La Sanjurjada fracasó, sí. Pero fue un fracaso rentable. El Gobierno de Azaña trató la intentona como una victoria moral y una justificación para el rodillo parlamentario. El discurso fue claro: la República estaba en peligro y quien no se alineara con ella, era sospechoso por defecto. Se cerraron 134 periódicos que no comulgaban con el relato oficial. Se procesó y depuró a decenas de militares, aunque no estuvieran involucrados con el golpe. S...

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